Al marcharte, yo he notado,
que pena me daba verte
y, enseguida, he constatado
que la sentía por perderte.
Porque quiero que te quedes
que, siempre, estés a mi lado,
porque tú, también, lo quieres,
como yo lo has deseado.
Porque los dos nos queremos
y dichosos nos sentimos,
cuando más juntos estemos
y, con este afán, vivimos.
Si tú sufres, sufro yo,
si te sonríes, me sonrío
Sin dudar, esto es amor,
pues te considero mío.
Porque sé que tuya soy,
que, ni a mí, me pertenezco;
donde tú vayas, yo voy,
todo lo que soy, te ofrezco.
Sin tu presencia, la vida
no es vida, a mi parecer.
Mi vida, está sometida,
a tu vida, con placer.
sábado, 9 de noviembre de 2013
viernes, 8 de noviembre de 2013
Pregunta
Madre: ¿Podrías decirme qué es amor?
Con inocencia, lo has preguntado
y, yo, enseguida, te he contestado:
Lo que tú sientes, pues, tu rubor,
el brillo de tus ojos y tu sopor,
sin darte cuenta, te han delatado.
Yo, como tú, también, he amado
y, todavía, guardo el sabor
de un tierno beso que recibiera,
tan puro y casto como el azahar.
¿Sabes, mi vida, mi amor quien era?
¿A quien tú crees que supe amar?
Al que dedico mi vida entera,
al que me unieron, en el altar.
Con inocencia, lo has preguntado
y, yo, enseguida, te he contestado:
Lo que tú sientes, pues, tu rubor,
el brillo de tus ojos y tu sopor,
sin darte cuenta, te han delatado.
Yo, como tú, también, he amado
y, todavía, guardo el sabor
de un tierno beso que recibiera,
tan puro y casto como el azahar.
¿Sabes, mi vida, mi amor quien era?
¿A quien tú crees que supe amar?
Al que dedico mi vida entera,
al que me unieron, en el altar.
Mar sereno
Las pupilas, las tengo dilatadas,
contemplando el azul del mar, sereno,
no pongo a mi pasión tope, ni freno,
para admirar las bellezas plasmadas.
En las rocas, dulcemente bañadas
por las olas, que absorben el veneno
del empuje del agua, que, en su seno,
remueve superficies y hondonadas.
El éxtasis, me embriaga, dulcemente.
Me siento, altamente, relajada,
y atrofio los sentidos y la mente.
En silencio, mi alma es elevada
a un edén y vago, lentamente,
siempre, feliz y desenfadada.
contemplando el azul del mar, sereno,
no pongo a mi pasión tope, ni freno,
para admirar las bellezas plasmadas.
En las rocas, dulcemente bañadas
por las olas, que absorben el veneno
del empuje del agua, que, en su seno,
remueve superficies y hondonadas.
El éxtasis, me embriaga, dulcemente.
Me siento, altamente, relajada,
y atrofio los sentidos y la mente.
En silencio, mi alma es elevada
a un edén y vago, lentamente,
siempre, feliz y desenfadada.
jueves, 7 de noviembre de 2013
Ingratitud
Todas las circunstancias de tu vida,
están marcadas con el mismo trazo.
Parece que hayas sido escogida,
para aunar tanto mal, en un abrazo.
No cabe duda, que ha sido el destino
que, en su reparto, te ha perjudicado,
Quisiera tener dotes de adivino,
para ver si tu signo ha variado.
Por estar preparada y bien dispuesta,
a querer y a ser correspondida,
no es justa la empinada cuesta,
que se te ofrece, para ser subida.
Si toda tu actuación ha sido honesta,
¿por qué esa ingratitud?, ¿a qué es debida?
están marcadas con el mismo trazo.
Parece que hayas sido escogida,
para aunar tanto mal, en un abrazo.
No cabe duda, que ha sido el destino
que, en su reparto, te ha perjudicado,
Quisiera tener dotes de adivino,
para ver si tu signo ha variado.
Por estar preparada y bien dispuesta,
a querer y a ser correspondida,
no es justa la empinada cuesta,
que se te ofrece, para ser subida.
Si toda tu actuación ha sido honesta,
¿por qué esa ingratitud?, ¿a qué es debida?
La edad
El paso de los años, me entristece,
sobre todo, llegando a la vejez,
se anquilosan los miembros y, a la vez,
todo nuestro organismo se estremece.
Solo el tiempo pasado nos parece
importante, merecedor de un diez.
Nos asusta el futuro y nuestra tez,
pierde brillo, se aja, se ensombrece.
Valoramos, sobre todo, la vida,
que se escapa, a gran velocidad.
Añoramos la juventud perdida.
Reacios a aceptar la realidad:
el final de una etapa vencida,
por los años vividos, por la edad.
sobre todo, llegando a la vejez,
se anquilosan los miembros y, a la vez,
todo nuestro organismo se estremece.
Solo el tiempo pasado nos parece
importante, merecedor de un diez.
Nos asusta el futuro y nuestra tez,
pierde brillo, se aja, se ensombrece.
Valoramos, sobre todo, la vida,
que se escapa, a gran velocidad.
Añoramos la juventud perdida.
Reacios a aceptar la realidad:
el final de una etapa vencida,
por los años vividos, por la edad.
miércoles, 6 de noviembre de 2013
Engaño.
Como el viento lacera las espigas,
despiadado, siguiendo su camino,
tú, también,, con tus actos, me castigas,
al seguir, lo que llamas, tu destino.
Y, como él, sueles entrar en calma,
olvidando lo que fuera violencia,
mas ¡ay!, tropezaste con un alma
y esa es la tremenda diferencia.
Ser o no ser, poseer o carecer,
están dotados de sensibilidad ,
o no estarlo, nos pueden parecer
normales, dentro de una realidad.
Pero, un abismo existe entre los dos,
que ha roto, sin remedio, nuestro amor.
Tú y tu infidelidad, marcháis en pos,
yo quedo con tu engaño y mi dolor.
despiadado, siguiendo su camino,
tú, también,, con tus actos, me castigas,
al seguir, lo que llamas, tu destino.
Y, como él, sueles entrar en calma,
olvidando lo que fuera violencia,
mas ¡ay!, tropezaste con un alma
y esa es la tremenda diferencia.
Ser o no ser, poseer o carecer,
están dotados de sensibilidad ,
o no estarlo, nos pueden parecer
normales, dentro de una realidad.
Pero, un abismo existe entre los dos,
que ha roto, sin remedio, nuestro amor.
Tú y tu infidelidad, marcháis en pos,
yo quedo con tu engaño y mi dolor.
Primer amor
Este encuentro, me enerva, me ilusiona,
me produce extrañas sensaciones,
mi mente, no saca conclusiones,
por cuya circunstancia, no razona.
Todo lo cura el tiempo y perdona
agravios, desamores y presiones,
se olvidan hasta las motivaciones
y ,ni un falso temor, las condiciona.
Aquellos quince años, ya pasaron,
archivados están en el olvido,
mas, sus raíces, otras engendraron.
Ese amor, que parecía extinguido
y que florece hoy, porque abonaron,
con ilusión y anhelo, lo perdido.
me produce extrañas sensaciones,
mi mente, no saca conclusiones,
por cuya circunstancia, no razona.
Todo lo cura el tiempo y perdona
agravios, desamores y presiones,
se olvidan hasta las motivaciones
y ,ni un falso temor, las condiciona.
Aquellos quince años, ya pasaron,
archivados están en el olvido,
mas, sus raíces, otras engendraron.
Ese amor, que parecía extinguido
y que florece hoy, porque abonaron,
con ilusión y anhelo, lo perdido.