martes, 10 de diciembre de 2013

Compenetración.

Cuando me encuentro contigo,
no sé bien lo que me pasa,
siento un alivio interior,
siento paz y siento calma,
se acaban todos mis males
y se relaja mi alma.
Porque tú, me das amor,
me das comprensión, consuelo,
te interesas por mis cosas,
sin hacer ningún esfuerzo.
Si mis ojos se humedecen,
los secas con tu pañuelo.
Y tu amor y tu bondad,
que impartes, a todas horas,
son un sedante a mi espíritu,
con los que me reconfortas.
Y, cuando estoy a tu lado,
todo lo demás no importa.
Cuando te alejas de mí,
me siento desamparada,
empequeñecida, pobre,
como si no respirara.
¡Nunca hubiera imaginado,
tanto te necesitara!

lunes, 9 de diciembre de 2013

"MAS ALLA"

Cuando estuve contigo, te amé,
como nunca lo hubiera creído
y, ahora mismo,que sola quedé,
sigo amando lo que ya he perdido.
Sigo fiel a ese amor que me diste,
tan intenso, tan dulce y hermoso
y conservo lo que tú imprimiste,
en mi alma, como un don precioso.
Y, si hay vida en el "Mas Allá"
y se puede querer como aquí,
tu recuerdo, en mi mente, estará,
aunque estés alejado de mí.

Secreto.

Voy a contarte un secreto,
porque sé que eres discreto:
De algo te quiero hablar
y no  sé como empezar.
Empezaré, confesando
lo que me está destrozando,
mi interior y la razón.
Conocí, el otro día,
para mayor pena mía,
a una preciosa mujer,
muy sutil, a mi entender,
completamente perdida,
llorando, muy compungida
y me partió el corazón.
Le pregunté, qué tenía,
más, su llanto persistía,
hasta el punto de no ver
nada y, a mi parecer,
tan desesperada estaba,
que a contestar no acertaba.
¡Fue muy triste aquel momento!
Después, se recuperó,
secó sus ojos y habló,
de un incomprendido amor,
que la sumía en el dolor,
hasta el punto de creer,
que nadie debía saber,
su desdicha, su tormento.
Por fin, creyó oportuno,
relatarme, uno a uno,
sus pesares, cautelosa.
Yo la veía tan hermosa,
con su cutis sonrosado,
que me quedé embelesado
y, sin pensar lo que hacía,
la acaricié y la besé.
No me preguntes por qué,
sólo sé que hice feliz,
llamemos, con mi desliz,
a una preciosa criatura
que, intuí era tan pura,
pues, en sus ojos, veía
una luz, tan penetrante,
que cautivó, en un instante,
mi insignificante ser.
Ya, jamás, la he vuelto a ver,
pues, queda, muy lentamente,
se confundió, entre la gente
y dejé que se perdiera.
Desde entonces, ya no soy
el que era, y me voy,
poco a poco, consumiendo.
La veo, despierto y durmiendo.
Solo, me alegra vagar,
por si la vuelvo a encontrar
y, a mi regazo, volviera.


domingo, 8 de diciembre de 2013

Aclaración.

¿Cómo decir, lo que quiero decirte,
cómo hacerlo, sin lastimar tu amor,
sin aumentar tu pena, tu dolor,
sin hacerte más daño, sin herirte?

Un esfuerzo, me cuesta pedirte,
que me olvides, sin rabia, sin rencor,
te ayudará tu bondad, tu valor,
para a otro camino dirigirte.

Sabe Dios, que, con ansias, intenté,
amarte, como tú me amas a mí,
con pasión, con esfuerzo y mucha fe.

Mas, fue imposible y no lo conseguí.
No  obstante, siempre, agradeceré
tu amistad, que es lo que siento por tí.

Empeño.

Si es y no debe ser, ¿por qué será?
Si todo contradice a mis sentidos.
Si la lógica adormecida está.
Si a la ilusión quedamos reducidos.
Si tú eres diferente a como soy.
Si nuestras vidas siguen paralelas.
Si tú caminas por donde no voy.
Si lo que nos estorbas, no cancelas.
Si yo no quiero, siquiera, quererte.
Si tú comprendes que yo no te quiera.
Si yo, aún no queriendo, quiero verte.
¿Por qué no andamos por distinta acera?
¿Por qué eres tan tenaz, tan machacón?
¿Por qué tuve, aquel día, que encontrarte?
¿Por qué, una y otra vez, pides perdón?
¿Por qué me empeño en querer amarte?

sábado, 7 de diciembre de 2013

Corazón cansado.

Si mi corazón late, lo bendigo,
ya sea deprisa, o pausadamente,
lo importante es que sea constantemente
que se apiade de mí, que esté conmigo.

Quiero permanecer, siempre, a su abrigo,
mientras la luz ilumine mi frente
y de clarividencia a mi mente,
es, lo que, con vehemencia, yo persigo.

Si mis miembros quedaran desvalidos,
o mi cerebro perdiera la razón,
provocando lamentos y quejidos,

no insistas, por más tiempo, corazón,
interrumpe, por siempre, tus latidos,
y aplaudiré, con fuerza, tu actuación.

El carácter.

Tu carácter, es hiriente.
Se temen tus reacciones.
Tu desprecio, es frecuente,
sin motivos, ni razones.
Siendo tan perfeccionista,
analizas el detalle
y tu reacción, imprevista,
la sueltas, acierte o falle.
Eres bueno, a mi entender,
son correctas tus acciones,
sin embargo, al parecer,
discrepas en opiniones.
Eres un juez, implacable,
que no perdona el defecto,
cualquiera será culpable,
si no es, del todo, perfecto.
Si eres duro e implacable,
entiendes, que la verdad,
solo la tuya es creible,
lleno estás de vanidad.
Sé más dulce y comprensivo
y no te creas superior,
todo lo que sea excesivo,
produce, al final, dolor.