viernes, 18 de enero de 2019

Cafetería.

Estoy en  la cafetería
observando a los presentes,
casi todos, yo diría
que, simplemente, son clientes
de ida y vuelta nada más;
se toman su desayuno
y salen a todo gas
y no conozco a ninguno.
Yo, leyendo La Vanguardia,
me informo sin detenerme,
pero no bajo la guardia,
a pesar de entretenerme.
Llegan ya mis amistades,
(yo suelo ser la primera)
que son de varias edades,
mi familia verdadera.
Soy yo la mas longeva,
quizás por eso me adulan
y también por eso deba
agradecerles que acudan.
Paso un rato agradable,
con nuestras peroratas,
intervengo si es probable,
para enjuiciar las erratas.
Agradezco estos momentos,
que son, del día. los mejores,
todos salimos contentos
aprobando los valores.

jueves, 17 de enero de 2019

Indecisión.

Estoy tan indecisa
que me falta un empujón,
mi estatus lo necesita
para hallar la solución.
Katya y yo complementamos
nuestra forma y sentido,
ella y yo nos ayudamos
para  hacer lo convenido.
Tengo una suerte infinita
con esta gran cuidadora,
además de ser bonita
es gran administradora.
Confío en su bien hacer,
porque siempre será bueno,
idéntico a mi entender,
con un trato muy ameno.
Soy "quejica", sin razón,
aveces por mi presente,
por mi enfermo corazón,
que tilda a mi subconsciente.
Tengo días de hiel y rosas,
común en la senectud
y escasas por sus sabrosas
lecciones de inquietud.

miércoles, 16 de enero de 2019

En contra.

Cuando la vida se tuerce
sin saber cómo y por qué,
es primordial que se esfuerce
en pensar "el ya lo sé".
y sabiendo la manera
de esquivar ese problema,
lo haremos tal como fuera,
para aclarar el dilema.
Se hiere el subconsciente
mientras no se soluciona,
hay que ser muy persistente
y muy hábil de persona.
Creo que a mi me ocurrió
de forma exagerada,
pero jamás me venció
y salí mas valorada.
Paciencia y resignación
son las clausulas cabales,
sobre todo educación,
con las bases magistrales.
Difícil de transcribir
el por qué de la cuestión,
sería mejor encubrir,
la malicia, a la sazón.
Todos estamos dispuestos
a la alegría y a la pena,
pero hay que estar dispuestos
a mejorar esa vena.
Sería incierto pensar
que existe una inmunidad,
"a mí no me va a pasar".
Hay que aceptar la verdad.

martes, 15 de enero de 2019

Esclavitud.

Soy de la rima, esclava,
lo único que se hacer,
(según como os hablaba)
y que no puedo entender.
Tanto y tanto he rimado,
que no sé de qué rimar,
no recuerdo lo grabado
y lo puedo duplicar.
Mientras me quede memoria,
que creo se está acabando,
buscaré alguna historia
para seguir avanzando.
¿Hasta cuando, pienso yo
podré gozar de este entorno?
porque esta norma cayó
y es difícil su retorno.
Empiezo en la consecuencia
que me dictara la mente
y sigo por reverencia
a este agotado presente.
Sin obligarme, a diario,
algo nuevo puedo hacer,
aunque sea precario,
lo considero un deber.
Es lo mejor que me queda
dentro de mi capacidad
y prefiero no me exceda
en mi propia ambigüedad.
Mientras tanto, soy feliz
dando trabajo a mi mente,
con uno u otro desliz
lo haré, sinceramente.
Disculpad mi desvarío,
si es que llega a producirse,
los años causan desvío,
en el caso de ocurrirse.


lunes, 14 de enero de 2019

Para el marido de Belén.

Eres el rey de la casa,
deportista informal,
tu educación sobrepasa
tu aspecto super normal.
Además, inconfundible,
único entre el vecindario,
diría más, si es posible,
cumples lo extraordinario.
Poco he hablado contigo,
pero intuyo que serás
un excelente amigo,
pués te lo merecerás.
Alegre y divertido,
de un atractivo especial,
por consiguiente, un marido,
preveo, que sensacional.

Para Marisa.

Eres, como tertuliana,
la que mejor me conoce,
tan discreta y tan ufana
que te di el número doce.
Como amiga, educada,
llena de sinceridad
y como persona, anclada
en la propia realidad.
Vales por tu madurez,
por tu saber enjuiciar
lo cierto y la doblez
y embelesar con hablar.
Eres, en definitiva,
una amiga agradable,
muy dulce y comprensiva.
¡Te admiro por entrañable!

sábado, 12 de enero de 2019

Cántaros

Tengo en mi cantarera
cántaros de artesanía,
muy delicados por fuera,
pero de agua, vacía.
Tiempo ah, que se llenaban
en las fuentes pueblerinas
y solo de ella gastaban,
con encanto, sus vecinas.
No había agua corriente
y para todo la usaban,
allí, acudía la gente
a llenar lo que gastaban.
No existe comparación
entre el hoy y el ayer,
antes era diversión
o trabajo para hacer.
Ahora, la comodidad,
desde luego, ha ganado,
con harta facilidad,
¡duele lo ya trabajado!
Pero, también, hay constancia
de que la fuente era objeto
de  novios en abundancia,
con merecido respeto.