miércoles, 20 de noviembre de 2013

El fín

La muerte lo persiguió,
insistente e implacable,
hasta que, pronto, atrapó,
de manera deplorable,
a su presa, que dejó
de luchar, para entregarle
su vida, que tanto amó.
Lo hizo, de forma inconsciente,
sin llegar a comprender
el momento trascendente,
lo que podía suceder.
Como un pobre adolescente,
que hallara, en este ceder,
alivio, en su subconsciente.
No supo que iba a morir,
a donde se dirigiera
y se resignó a seguir,
el camino que escogiera
la muerte, para impedir
que su cuerpo se venciera,
con tan intenso sufrir.
Y, día, tras día, pude ver,
su enfermedad avanzando,
resquebrajando su ser,
sus fuerzas debilitando,
hasta llegar a perder,
el calor que le fue dando,
la propia vida, al nacer.

martes, 19 de noviembre de 2013

Una lágrima

Una mañana, cuando el sol nacía
y su brillo, rojizo, reflejaba
el tenebroso cielo de aquel día,
noté, que por mi rostro, resbalaba,
como resbala el agua del rocío
por las flores, dulce y pausadamente,
una lágrima, sola, a  pesar mío,
pero, tan abundante y tan candente,
que, para tantas otras, ya marcara
el camino que deberían seguir,
pues, muchas, descendieron, por mi cara
y hoy, se nota ese surco, al sonreir.

Un idílio

Otro idilio se acabó,
que nunca debió empezar.
Como el amor no empezó,
no se ha podido acabar.
Yo creí que podría amarte
y, por eso, lo inicié
y de aquel tiempo a esta parte,
mucho, mucho, porfié.
Fue como una obligación,
la que me quise imponer,
más, ¡ay!, con el corazón,
eso no se puede hacer.
Pero, puedo asegurarte,
que lo intenté, con tesón,
ya más no puedo engañarte,
ha imperado la razón.
He visto, con claridad,
que jamás llegaré a amarte,
aunque es cruda la verdad,
eso debo confesarte.
Mucho me duele saber,
que he herido tus sentimientos,
mas, considero un deber,
ser fiel a mis pensamientos.
Y te digo, con dolor,
que te alejes de mi vida;
es por el bien de los dos,
que he tomado esta medida.
Porque, en cosas del amor,
las medianías no ganan
y, llego a la conclusión:
de que ha de ser: todo, o nada.

La lluvia

Me embriago, cuando respiro,
olor a tierra mojada
y me siento confortada,
cuando ese aroma yo aspiro.
Incluso, todas las flores,
a la lluvia le agradecen,
el frescor que ellas merecen,
para irradiar sus olores.
El aire, se purifica
y, a todos, nos beneficia:
su soplo es una caricia
que, con amor, nos dedica.

sábado, 16 de noviembre de 2013

La playa, el mar.

El susurro del mar, llega a mi oído,
y, sin querer, me enerva, me conmueve,
si brilla por el sol o por la nieve,
no importa, si sereno o embravecido.

Si es azul su color o indefinido,
si el viento, con su soplo, lo remueve,
de todas las maneras, él me mueve
a recordar el tiempo, ya vivido.

Cuando llega a la playa, limpia y pura
y acaricia, con su espuma, la arena,
lo contemplo, con inmensa ternura.

Si me acerco a besarlo, tan ajena
a lo demás, su contacto me cura,
de todos mis achaques, de mi pena.

El viento

El viento, me susurra,, dulcemente,
tu nombre y me habla del pasado,
de ese pasado alegre y añorado,
que grabé en mi memoria, en mi mente.

Recuerdo, como si fuera presente,
tu imagen y tu rostro, enamorado,
besando, dulce y apasionado,
mis labios, mis mejillas y mi frente.

Fué la mejor etapa de mi vida,
la más tierna, entrañable y hermosa
y, por tanto, también, la más querida.

De sentimiento, mi alma rebosa
y lloro la felicidad perdida,
que yace bajo el peso de la losa.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Poetisa

Quiero creerme poetisa,
porque rimo, en consonante
y me pregunto ¿es  bastante,
o me he dado mucha prisa,
por considerarme así?
¿Acaso, hacer he sabido,
con las rimas que escribí,
enjuiciamiento debido,
del amor, del sentimiento,
para enjuiciar lo que sé?
¿He llegado al corazón,
con mi sensibilidad?
Si es así, doy la razón,
a esa credibilidad.