Hoy, voy a rememorar,
otra vivencia, surgida
de mi niñez, al azar,
que mi mente no la olvida.
Después de cenar, mi padre,
en el salón, se reunía
con mis hermanos, mi madre
y conmigo, día tras día.
Nos enseñó a valorar
el colegio, nuestros juegos,
queriendo preponderar
las ideas de nuestros egos.
Después, nos gratificaba
explicándonos un cuento,
que, a veces, no lo acababa,
quizá un cincuenta por ciento.
Lo dejaba, en el momento
mas tierno y divertido
y nuestro entretenimiento,
lo dejaba suspendido.
Al día siguiente, lo mismo,
venia la continuación
y, a todos, con optimismo,
nos llenaba de emoción.
Hasta que, al fin, se acababa
y otro volvía a empezar.
Tiempo y tiempo, duraba
y eso no podré olvidar.
Era tanta su paciencia,
su amor, su dedicación,
que os diré, en conciencia,
que no hubo otro corazón,
mas bueno, mas amoroso,
mas dulce e inteeligente
y ¿por qué no? tan jocoso.
¡El mejor, entre la gente!
*******
miércoles, 22 de julio de 2015
martes, 21 de julio de 2015
Analizar.
Cuando analizo, me siento
deprimida y presiento
lo peor.
Y, cuando hallo el resultado,
compruebo que he acertado,
sin error.
Debo sacar moraleja
de la vida, que es compleja,
para mi.
Y vivir tranquilamente,
sin atosigar la mente,
porque si.
Complicar las situaciones,
sin motivos, ni razones,
¿Para qué?
Y, si están ya complicadas
y no son desenredadas,
tener fe,
Si esta medida seguimos,
seguro, nos dirigimos
hacia el bien.
No importa lo que pensamos,
ni, siquiera, a donde vamos,
ni con quién.
deprimida y presiento
lo peor.
Y, cuando hallo el resultado,
compruebo que he acertado,
sin error.
Debo sacar moraleja
de la vida, que es compleja,
para mi.
Y vivir tranquilamente,
sin atosigar la mente,
porque si.
Complicar las situaciones,
sin motivos, ni razones,
¿Para qué?
Y, si están ya complicadas
y no son desenredadas,
tener fe,
Si esta medida seguimos,
seguro, nos dirigimos
hacia el bien.
No importa lo que pensamos,
ni, siquiera, a donde vamos,
ni con quién.
Maltrato.
Se, lo que tuve y perdí,
lo que gané y desprecié.
Si todo lo malogré,
fue porque te conocí,
sin saber cómo y por qué.
Tu presencia, fue fatal,
disgustos me ocasionó
y mi vida la grabó,
de un negativismo tal,
que mi alegría la segó.
Aprendí a sollozar
y, muy pronto, conseguí
que se adueñaran de mí
muchos males, a la par,
todos, llegados de ti.
Aprendí, que la maldad
anidó en tu corazón.
Convertiste en aflicción,
toda mi felicidad,
destruyendo mi ilusión.
Si tuviera que juzgar
tu forma de proceder,
te debiera condenar,
para tus males purgar.
a morir, a perecer..
Porque no hay nada peor,
que llegar a torturar
nuestra alma y el dolor
que produce, que el honor
se tenga que mancillar.
lo que gané y desprecié.
Si todo lo malogré,
fue porque te conocí,
sin saber cómo y por qué.
Tu presencia, fue fatal,
disgustos me ocasionó
y mi vida la grabó,
de un negativismo tal,
que mi alegría la segó.
Aprendí a sollozar
y, muy pronto, conseguí
que se adueñaran de mí
muchos males, a la par,
todos, llegados de ti.
Aprendí, que la maldad
anidó en tu corazón.
Convertiste en aflicción,
toda mi felicidad,
destruyendo mi ilusión.
Si tuviera que juzgar
tu forma de proceder,
te debiera condenar,
para tus males purgar.
a morir, a perecer..
Porque no hay nada peor,
que llegar a torturar
nuestra alma y el dolor
que produce, que el honor
se tenga que mancillar.
domingo, 19 de julio de 2015
Reflexión.
Tienes una forma extraña,
de exponer tus pensamientos,
como si fuera tacaña
la masa de tus cimientos.
Me refiero, escuetamente,
a la manera que tienes
de expresar, tan duramente,
por que vas y por que vienes.
Lo mismo, expuesto al revés,
cambiaría el significado,
que, a fin de cuentas, es
lo que yo te he reprochado.
Siempre, bien me ha parecido
y así mismo lo he expresado,
incluso, te lo he pedido
que no hayas desperdiciado
tus esperas de los martes,
de una hora bien tocada,
pero, vayamos por partes,
no sea mal interpretada.
Una cosa es encajar,
en este lapso de tiempo,
algo que hayas que tratar,
aprovechando el momento
y otra es, anteponer
un hecho a esta circunstancia,
pues, no puedo comprender
la dicha preponderancia.
O sea, que me has situado
por debajo de tu amigo,
si él no se hubiese marchado,
no habrías venido conmigo.
y así, hubieras despreciado,
un rato, mi compañía,
según enfoque que has dado,
precisamente, hoy día.
Sin embargo, en mi terreno,
nunca has podido entender,
no ser tu, siempre, el primero
y así me lo has hecho ver.
Con esto, quiero que veas
y llego a la conclusión
de que, aunque tu no lo creas,
no es justa tu reflexión.
de exponer tus pensamientos,
como si fuera tacaña
la masa de tus cimientos.
Me refiero, escuetamente,
a la manera que tienes
de expresar, tan duramente,
por que vas y por que vienes.
Lo mismo, expuesto al revés,
cambiaría el significado,
que, a fin de cuentas, es
lo que yo te he reprochado.
Siempre, bien me ha parecido
y así mismo lo he expresado,
incluso, te lo he pedido
que no hayas desperdiciado
tus esperas de los martes,
de una hora bien tocada,
pero, vayamos por partes,
no sea mal interpretada.
Una cosa es encajar,
en este lapso de tiempo,
algo que hayas que tratar,
aprovechando el momento
y otra es, anteponer
un hecho a esta circunstancia,
pues, no puedo comprender
la dicha preponderancia.
O sea, que me has situado
por debajo de tu amigo,
si él no se hubiese marchado,
no habrías venido conmigo.
y así, hubieras despreciado,
un rato, mi compañía,
según enfoque que has dado,
precisamente, hoy día.
Sin embargo, en mi terreno,
nunca has podido entender,
no ser tu, siempre, el primero
y así me lo has hecho ver.
Con esto, quiero que veas
y llego a la conclusión
de que, aunque tu no lo creas,
no es justa tu reflexión.
Dolor.
Sufro por ti, por lo que estás pasando,
por esa enfermedad que te destroza,
que, minuto a minuto, va avanzando
y con nuestro dolor, no sufre, goza.
Un año atrás, no hubiéramos pensado,
ni por asomo, ni remotamente,
en esta circunstancia, que ha cortado,
nuestro amor, aunque vive latente.
Quiero que tengas fe en tu curación,
que el desánimo no turbe tu calma.
Quiero que sepas que, con ilusión,
te esperaré, me lo pide el alma.
por esa enfermedad que te destroza,
que, minuto a minuto, va avanzando
y con nuestro dolor, no sufre, goza.
Un año atrás, no hubiéramos pensado,
ni por asomo, ni remotamente,
en esta circunstancia, que ha cortado,
nuestro amor, aunque vive latente.
Quiero que tengas fe en tu curación,
que el desánimo no turbe tu calma.
Quiero que sepas que, con ilusión,
te esperaré, me lo pide el alma.
sábado, 18 de julio de 2015
Senectud.
La senectud, la maldigo,
porque es cruel, a mi juicio,
aunque no lo sea conmigo
y mi entender, sea ficticio.
De momento, no he llegado
a esa realidad, tan cruda,
quizá, porque, aun, mi estado
no ha necesitado ayuda.
A la que yo me refiero,
está en fase terminal
y hablar de ella, yo quiero,
con juicio justo y cabal.
Necesitas que re vistan,
que te levanten y acuesten,
a todas horas te asistan
y sus cuidados te presten.
Eso, siendo afortunado,
si tu familia te ampara
y te sientes arropado,
porque valora y repara
en tus quejas cotidianas.
Aunque te quieren, molestas.
Hay que tener muchas ganas
de ayudarte, porque restas
libertad a sus acciones,
requieres dedicación,
en todas las situaciones
y pierden, a la sazón,
lujos y comodidades,
por cumplir con su deber,
por miedo de que te enfades,
o que te puedan perder.
Ahora, voy a referirme
a los que están desolados,
sin apoyo, flojo o firme,
tristemente abandonados,
sin compasión, sin cariño,
que anhelan, constantemente,
con la inocencia de un niño,
que Dios congele su mente,
que se acabe su vivir,
porque su vida, no es vida
y no dejan de pedir:
que se acerque su partida.
porque es cruel, a mi juicio,
aunque no lo sea conmigo
y mi entender, sea ficticio.
De momento, no he llegado
a esa realidad, tan cruda,
quizá, porque, aun, mi estado
no ha necesitado ayuda.
A la que yo me refiero,
está en fase terminal
y hablar de ella, yo quiero,
con juicio justo y cabal.
Necesitas que re vistan,
que te levanten y acuesten,
a todas horas te asistan
y sus cuidados te presten.
Eso, siendo afortunado,
si tu familia te ampara
y te sientes arropado,
porque valora y repara
en tus quejas cotidianas.
Aunque te quieren, molestas.
Hay que tener muchas ganas
de ayudarte, porque restas
libertad a sus acciones,
requieres dedicación,
en todas las situaciones
y pierden, a la sazón,
lujos y comodidades,
por cumplir con su deber,
por miedo de que te enfades,
o que te puedan perder.
Ahora, voy a referirme
a los que están desolados,
sin apoyo, flojo o firme,
tristemente abandonados,
sin compasión, sin cariño,
que anhelan, constantemente,
con la inocencia de un niño,
que Dios congele su mente,
que se acabe su vivir,
porque su vida, no es vida
y no dejan de pedir:
que se acerque su partida.
jueves, 16 de julio de 2015
Mocedad.
"¿Qué te pasa, niña hermosa,
que te veo soliviantada?"
Simplemente, estoy orgullosa,
pero no me pasa nada.
Quizás, sea, que el otro día,
cuando salí de la escuela,
vi que Sergio me seguía
y me ruboricé, abuela.
Su mirada, se clavaba,
intensamente, en la mía.
Al hablar, titubeaba,
no entendí lo que decía.
De repente, me cogió
la mano, estrechamente
y, sin querer, me enervó
Estábamos frente a frente.
Todo mi cuerpo, temblaba,
al escuchar, claramente,
lo que él me declaraba,
sacudiéndome la mente.
Con angustia, entrecortado,
confesó que me quería
que, siempre, me había amado
y esconderlo, no debía.
Entre dientes, me rogó
que, no echara en saco roto,
sus sentimientos y yo,
lo abracé, con alboroto.
Desde entonces, mi sosiego
se convirtió en ilusión
y mi corazón, ciego,
ha hallado contestación.
Le diré, que en mi, también,
Cupido ha penetrado
y me parece muy bien,
que sea él, mi bien amado.
"Así fue, como tu abuelo,
con su amor, me conquistó
y, hoy, me sirve de consuelo,
que seas feliz, como yo."
que te veo soliviantada?"
Simplemente, estoy orgullosa,
pero no me pasa nada.
Quizás, sea, que el otro día,
cuando salí de la escuela,
vi que Sergio me seguía
y me ruboricé, abuela.
Su mirada, se clavaba,
intensamente, en la mía.
Al hablar, titubeaba,
no entendí lo que decía.
De repente, me cogió
la mano, estrechamente
y, sin querer, me enervó
Estábamos frente a frente.
Todo mi cuerpo, temblaba,
al escuchar, claramente,
lo que él me declaraba,
sacudiéndome la mente.
Con angustia, entrecortado,
confesó que me quería
que, siempre, me había amado
y esconderlo, no debía.
Entre dientes, me rogó
que, no echara en saco roto,
sus sentimientos y yo,
lo abracé, con alboroto.
Desde entonces, mi sosiego
se convirtió en ilusión
y mi corazón, ciego,
ha hallado contestación.
Le diré, que en mi, también,
Cupido ha penetrado
y me parece muy bien,
que sea él, mi bien amado.
"Así fue, como tu abuelo,
con su amor, me conquistó
y, hoy, me sirve de consuelo,
que seas feliz, como yo."
