lunes, 8 de marzo de 2021

Furia.

 Aunque  no debo quejarme,
pienso en un mundo mejor,
sin problemas, sin alarde,
donde se premie el amor.
Si miro a mi alrededor,
solo veo disturbios, quejas,
de lo malo, lo peor,
o lo tomas, o lo dejas.
Incluso, se ha abierto un odio,
muy difícil de calmar,
se ha magnificado un podio,
tan solo para enredar.
Todo es cuestión de reclamo,
de exigir lo que se quiere,
"arréglalo como amo",
o el incordio se reviene.
Es verdad que el descontento
está muy exagerado,
no veo a nadie contento,
todo el mundo está alterado.
La paciencia es un poder,
que es útil para cualquiera,
acéptalo sin querer,
si la furia lo exigiera.

domingo, 7 de marzo de 2021

El cielo.

 El cielo es mi aliciente,
tanto si ríe, o si llora,
siempre, en mí, está presente.
en una u otra hora.
Mirándolo me consuelo,
sean cuales sean mis males,
es mi todo, es mi anhelo,
en un colmo de raudales.
Solo veo, en él, belleza,
en todo y cualquier momento,
la propia naturaleza
se alardea de contento.
Porque sabe definirse
con sus luces, sus colores,
sean cuales sean, al unirse,
todas son irisaciones.
Por la mañana, su luz,
por la tarde, el colorido
de la luna, en su trasluz,
cual si lo hubiese aprendido.
Todo lo que de él prende,
es único y hermoso,
al mirarlo, se comprende
que es útil y oneroso.
Al mirarlo, me ilumino,
me da vida, me da amor,
es como si fuese un mimo
de lo bueno, lo mejor.

sábado, 6 de marzo de 2021

El arreglo y la vejez.

 En casa, estoy arreglada,
como si fuese a la calle,
no me gusto desastrada,
e intento que esto no falle.
No tiene nada que ver
el arreglo y la vejez,
se ha, al contrario, ser
mas exquisita, a la vez.
Hay que seguir contemplando
el mínimo requisito,
el deterioro está hablando
a favor de lo exquisito.
Adecuado a mi edad
desde luego sin pasarse,
ya que hay facilidad
para vestir elegante.
Que ayuda a la prestancia,
para saber conservarla
junto con la arrogancia,
que tiene que acomodarla.
El bien vestir me entusiasma,
procuro ser consecuente
con el pudor, con la alarma,
y un poco inteligente.

viernes, 5 de marzo de 2021

Motivaciones.

 Seamos calificativos,
con amplia sinceridad,
para explicar los motivos
que necesito a mi edad.
Necesito muchas cosas
para seguir adelante,
no es que sean belicosas,
pero molestan bastante.
Me fastidia hasta el bastón
que me está hiriendo la mano,
una u otra desazón,
por mi padecer arcano.
Pedir, siempre estoy pidiendo:
lo primero, levantarme
y la ducha está corriendo,
luego, vestirme y calzarme.
Y un sinfín de requisitos
que llegan a atolondrarme:
los achaques ya prescritos
para poder ayudarme.
Para arreglar mi cara,
no necesito a nadie
la crema, siempre, me ampara
y hace que mi tez, "irradie"  

miércoles, 3 de marzo de 2021

Desazón.

 Me convertí en lo que soy,
los años han conseguido
que, ahora, esté como estoy,
después del tiempo vivido.
Tengo derecho a creer
que fui mujer de provecho,
hice cuanto debí hacer,
un  buen camino a ese trecho.
El virus lo cambió todo,
me convirtió en holgazana,
un desagradable modo,
de la noche a la mañana.
¿Qué hago, que puedo hacer
con el deterioro habido,
que me ayuda a padecer?
"no todo es pan comido".
He acumulado ilusiones
y, aunque sea grato tenerlas,
y plenas de oraciones
no llegó el tiempo de verlas.
El beso que me hace falta,
puede que nunca me llegue
y mi corazón se exalta
contrito, porque se muere.


martes, 2 de marzo de 2021

Satisfacción.

 La alegría se manifiesta
cuando algo te satisface,
como si fuera una fiesta,
encantadora, que place.
Una ilusión envidiada,
de un intrínsico valor,
que te deja entusiasmada
y agradece el corazón.
Rejuvenece tu estado
y agradeces con el alma,
porque es un dulce amasado,
para alardear de palma.
Algo que te dan, por nada,
aunque ese nada sea mucho,
es sentirte arropada
por otro amor, tan profundo.
Digno de valoración,
porque no se da a cualquiera,
es como una bendición
que te la dan desde fuera.

lunes, 1 de marzo de 2021

Evaluacion.

 Cuando hago evaluación
del espacio de mi vida,
llego a la conclusión
que  no estuvo bien medida.
Hay muchos remordimientos
en todo, en el conjunto,
por no hacer bien lo debido
en muchos  de mis momentos.
Me educaron de una forma
falta de la realidad
ignorando otra horma:
la de la ingrata maldad.
Siendo joven, no dudé
de nadie, en absoluto
y así lo asimilé
en todo, punto por punto.
Eso, me valió sufrir,
pues todo el mundo no es bueno,
y no supe distinguir
lo falso de lo ameno.
Y así fue, que me engañaron
en diversa ocasiones
incluso cuando "me amaron",
con máximas ilusiones.
Una de la oscuridad,
que mordió mi alegría
y hundió mi tranquilidad,
para dejarme vacía.