Caminando por la vida,
sin prisas, pausadamente,
tildada o favorecida,
por los amigos, la gente.
muchos años han pasado,
con vivencias variadas,
ha reído y he llorado.
en las etapas pasadas.
Supe del amor perdido,
de engaños, desilusiones.
me han querido y he querido,
en multitud de ocasiones.
También, supe despreciar
a amantes, a pretendientes,
quizá, para nivelar
los desamores frecuentes.
Al horizonte, he mirado,
en actitud positiva,
aunque, a veces, se ha trocado,
al revés, en negativa.
Pero, siempre, caminé,
hacia el mañana, muy firme
y, aunque barreras hallé,
no lograron confundirme.
Nunca enterré la moral
y, afín con la honestidad,
comparé el bien y el mal,
para encontrar la verdad.
Esa verdad que buscamos,
para encarrilar la vida
y, pocas veces hallamos,
porque es desconocida.
Debido a ello, he tenido
vaivenes en mi existencia:
he gozado y he sufrido,
con una u otra experiencia.
Es bien cierto, que la edad,
nuestros miembros envejece
y nuestra vitalidad,
poquito a poco,decrece.
Pero, también, cierto es,
que nos da sabiduría,
para enjuicia lo que ves
y aconsejar, con maestría,
Si es cruel envejecer,
lo que no puedo negar,
y es injusto, a mi entender,,
no admitirlo, renegar.
Debemos de asimilar
ese estado, natural,
bendecir poder llegar,
tranquilos, a ese final,
que nadie puede librarse
y aceptar, por consiguiente,
sin querer atormentarse,
la asignatura pendiente.
lunes, 25 de noviembre de 2013
Anticipar el futuro
Por un camino, escondido.
sin querer, me vi perdido.
Quise salir e intenté
orientarme, y me quedé
perplejo, al no entender,
cómo me llegué a perder.
Anduve y desanduve.
largas horas y no tuve
idea de donde estaba
y, cada vez, me adentraba
más en aquel laberinto,
como si hubiese un precinto
que cerrase mi andadura,
aumentando mi amargura.
Llegó la noche y quedé
exhausto y me hallé
dispuesto a conciliar
un sueño que, a mi pesar,
no se hizo reparador,
porque imperaba el dolor
de no saber donde estaba
y, eso, me martirizaba,
hasta el punto de creer
que, jamás, volvería a ver
mi lugar de residencia,
ya que perdí la conciencia
de mi pobre orientación.
Pasé la noche rezando,
sin saber cómo, ni cuando,
una luz se encendería
en mi cerebro y sabría
mi aventura enderezar,
para salir y encontrar
el camino deseado,
que busqué desesperado.
Pero, después, se encendió
esa luz, que consintió
que se abriera el buen camino
y cambiara mi destino,
para hacer que mi desliz
tuviera un final feliz.
Tanto dolor, tanta pena,
que nuestra alma envenena,
se pudieran evitar,
creo yo, que con controlar,
nuestros nervios, nuestra mente
y no andar, constantemente,
anticipando el futuro
y poniéndolo más duro
de lo que es en realidad
¡Esa es la pura verdad!.
sin querer, me vi perdido.
Quise salir e intenté
orientarme, y me quedé
perplejo, al no entender,
cómo me llegué a perder.
Anduve y desanduve.
largas horas y no tuve
idea de donde estaba
y, cada vez, me adentraba
más en aquel laberinto,
como si hubiese un precinto
que cerrase mi andadura,
aumentando mi amargura.
Llegó la noche y quedé
exhausto y me hallé
dispuesto a conciliar
un sueño que, a mi pesar,
no se hizo reparador,
porque imperaba el dolor
de no saber donde estaba
y, eso, me martirizaba,
hasta el punto de creer
que, jamás, volvería a ver
mi lugar de residencia,
ya que perdí la conciencia
de mi pobre orientación.
Pasé la noche rezando,
sin saber cómo, ni cuando,
una luz se encendería
en mi cerebro y sabría
mi aventura enderezar,
para salir y encontrar
el camino deseado,
que busqué desesperado.
Pero, después, se encendió
esa luz, que consintió
que se abriera el buen camino
y cambiara mi destino,
para hacer que mi desliz
tuviera un final feliz.
Tanto dolor, tanta pena,
que nuestra alma envenena,
se pudieran evitar,
creo yo, que con controlar,
nuestros nervios, nuestra mente
y no andar, constantemente,
anticipando el futuro
y poniéndolo más duro
de lo que es en realidad
¡Esa es la pura verdad!.
domingo, 24 de noviembre de 2013
Los astronautas.
Al sol, mucho lo han cantado,
a las estrellas, al mar,
a las flores, a los prados,
por su encanto, su beldad.
La luna, heroína ha sido,
en infinidad de trances
y, a ella, le han atribuido
casi todos los romances,
por su noctambulidad,
que, siempre, tiene atractivo,
pues, la noche, en realidad,
es, del amor, un testigo.
Sin embargo, aquel misterio,
que, siempre, la rodeaba,
ha perdido, a mi criterio,
el embrujo que le daba,
pues, los astronautas, fueron,
con su cruda realidad,
los que daño nos hicieron,
al descubrir la verdad.
a las estrellas, al mar,
a las flores, a los prados,
por su encanto, su beldad.
La luna, heroína ha sido,
en infinidad de trances
y, a ella, le han atribuido
casi todos los romances,
por su noctambulidad,
que, siempre, tiene atractivo,
pues, la noche, en realidad,
es, del amor, un testigo.
Sin embargo, aquel misterio,
que, siempre, la rodeaba,
ha perdido, a mi criterio,
el embrujo que le daba,
pues, los astronautas, fueron,
con su cruda realidad,
los que daño nos hicieron,
al descubrir la verdad.
Felicitación
Con solo cuatro palabras,
yo te quisiera expresar,
mejor será, tres, contadas,
ni una menos, ni una más,
lo que siento en este día,
que vamos a celebrar,
con la mayor alegría,
tu onomástica formal.
Mas, tres palabras, son muchas,
con menos, puedo decir,
sin con atención me escuchas,
lo que deseo para ti.
Con dos, creo, habrá bastante,
no se necesitan más,
para, de forma tajante,
poderte felicitar.
Y si es con una, mejor,
que exprese sinceridad,
dicha con el corazón,
ella es: FELICIDAD.
yo te quisiera expresar,
mejor será, tres, contadas,
ni una menos, ni una más,
lo que siento en este día,
que vamos a celebrar,
con la mayor alegría,
tu onomástica formal.
Mas, tres palabras, son muchas,
con menos, puedo decir,
sin con atención me escuchas,
lo que deseo para ti.
Con dos, creo, habrá bastante,
no se necesitan más,
para, de forma tajante,
poderte felicitar.
Y si es con una, mejor,
que exprese sinceridad,
dicha con el corazón,
ella es: FELICIDAD.
jueves, 21 de noviembre de 2013
Tristeza de amor.
Estoy tan triste y tan compungida,
que no acierto a explicar mi dolor.
¡Tanta entrega me diste, tanto amor,
que colmaron de placer mi vida!
Ya vagaré sin rumbo, iré perdida,
solo sombras veré a mi alrededor.
Me faltará tu aliento, tu calor.
Viviré ya, por siempre, entristecida.
Solo el rezo me podrá consolar
y el recuerdo de las horas vividas,
junto a ti, que me hicieron gozar.
Quizá, en el "Mas Allá", sean nuestras vidas,
capaces de volverse a encontrar
y, por siempre, permanecer unidas.
que no acierto a explicar mi dolor.
¡Tanta entrega me diste, tanto amor,
que colmaron de placer mi vida!
Ya vagaré sin rumbo, iré perdida,
solo sombras veré a mi alrededor.
Me faltará tu aliento, tu calor.
Viviré ya, por siempre, entristecida.
Solo el rezo me podrá consolar
y el recuerdo de las horas vividas,
junto a ti, que me hicieron gozar.
Quizá, en el "Mas Allá", sean nuestras vidas,
capaces de volverse a encontrar
y, por siempre, permanecer unidas.
Perdón
En un momento, cambié de parecer.
Quise decirte no y te dije sí.
Se debió todo a tu forma de hacer,
a lo muy arrepentido que te vi.
Porque estabas sumiso y doblegado,
aceptando las culpas que te daba,
sobre todo, estabas preocupado,
creyendo que de ti yo me alejaba.
De buen grado, me diste la razón;
no me costó que lo reconocieras
y, acto seguido, pediste perdón.
De esta forma, comprendí como eras.
Quise decirte no y te dije sí.
Se debió todo a tu forma de hacer,
a lo muy arrepentido que te vi.
Porque estabas sumiso y doblegado,
aceptando las culpas que te daba,
sobre todo, estabas preocupado,
creyendo que de ti yo me alejaba.
De buen grado, me diste la razón;
no me costó que lo reconocieras
y, acto seguido, pediste perdón.
De esta forma, comprendí como eras.
miércoles, 20 de noviembre de 2013
Resonsabilidad
Ser responsable, es penoso,
porque te encuentras atado,
a deberes vinculado,
lo que resulta enojoso.
Engañar a los demás,
no te pasa por la mente,
quieres, obstinadamente,
no defraudarlos jamás
y te obliga a cumplir
unos programas marcados,
de antemano ya trazados,
que no puedes eludir.
Y, aunque, te sientes feliz,
con esa carga que llevas,
porque, siempre, consideras,
no tendrás ningún desliz,
a veces, estás cansado,
desearías liberarte
y, con algo, compensarte
ese deber que has creado.
Necesitas desligar
esos lazos, que te oprimen
y que, con fuerza, te imprimen
una forma de actuar
porque te encuentras atado,
a deberes vinculado,
lo que resulta enojoso.
Engañar a los demás,
no te pasa por la mente,
quieres, obstinadamente,
no defraudarlos jamás
y te obliga a cumplir
unos programas marcados,
de antemano ya trazados,
que no puedes eludir.
Y, aunque, te sientes feliz,
con esa carga que llevas,
porque, siempre, consideras,
no tendrás ningún desliz,
a veces, estás cansado,
desearías liberarte
y, con algo, compensarte
ese deber que has creado.
Necesitas desligar
esos lazos, que te oprimen
y que, con fuerza, te imprimen
una forma de actuar
