domingo, 10 de enero de 2016

Deterioro.

Velozmente, antaño, me movía,
enlazando el cuerpo con la mente,
con decisión madura, elocuente,
sin agobios y a gusto, me sentía.

A la vez, varias cosas resolvía,
con gracia y astucia, simplemente.
Era fuerte, constante, diligente,
quizá, mas de lo que yo creía.

Lentamente, todo se deteriora,
sin darte cuenta, con normalidad.
a minuto a minuto, a hora a hora.

Vas desgastando tu personalidad.
Es el paso del tiempo lo que aflora,
pasito a paso, sin dificultad.

viernes, 8 de enero de 2016

Indigencia.

Cuantos seres, esperan, dignamente,
descongelar el ritmo de su vida,
dar sosiego a su alma, dolorida
y un giro, radical a su presente.

La lucha, estresante, de la mente,
tirana, angustiosa, desmedida,
atrofia los sentidos, confundida
con el exterior y subconsciente.

El cansancio, en fuerza se revierte,
la misma que el tiempo aminora,
buscando lo que llamamos, suerte.

Es, una indecisión, destructora
capaz de producir, hasta, la muerte.
Es, como una alimaña, que devora.

miércoles, 6 de enero de 2016

Antaño.

Aquel amor, en tiempo muy lejano,
que, en mi adolescencia, descubrí,
el único sublime, para mí,
lo he rescatado, hoy, de aquel verano.

Mutuo, placentero, cercano,
el mas intenso que, jamás, viví
y que, con entusiasmo, ofrecí,
unidas una mano y otra mano.

Su recuerdo, me ha gratificado.
Me he situado en aquel ayer,
casi, casi, igual que en el pasado.

He añadido alegría a mi ser
y a mi alma la he iluminado.
Ha sido una ventura, un placer.

 

lunes, 4 de enero de 2016

Tranquilidad.

Sentada, en el césped de a vida,
me siento placentera, relajada,
con la luz de la tarde, en mi mirada,
que refleja un alma envejecida.

Asumo la sensación habida,
en mi mente tranquila, amparada
a toda sensación enajenada,
que implora, solo, paz sostenida.

El amor, me mueve intensamente,
con una apasionada fruición,
que revierte en mi subconsciente.

El, modera el tictac del corazón,
para sentirme viva y consciente,
en la vorágine de mi transacción.


domingo, 3 de enero de 2016

Los años.

Sin, apenas, darnos cuenta,
los años vamos sumando,
sin creer que es una afrenta,
para envejecer, contando.
Si son pocos, ¡que alegría!
y, si son muchos, también,
aún, con cierta rebeldía,
cuando se acercan los cien.
Pero, siempre, es un placer,
esperar la luz del día,
lo que nos dará a entender,
que el alma no se desvía.
Que seguirá su camino,
con la ilusión de abrigar,
sus andanzas, su destino,
para, en el tiempo, avanzar.

sábado, 2 de enero de 2016

Fin de año.

La rueda de la fortuna,
sus caprichos me ofreció:
Ser feliz, como ninguna,
porque, entre todos, fui yo,
la que recogió atenciones,
el respeto, el amor,
de mis tres generaciones
y amigos, de alrededor.
Al ser supervalorada,
entre nubes, me encontré,
atendida, agasajada.
¡Como en el cielo, me hallé!
Una inyección de optimismo,
inculcaron en mi alma,
quizá, también, narcisismo,
que entorpeciera mi calma.

Fin de año.

La rueda de la fortuna,
sus caprichos, me ofreció.
Ser feliz, como ninguna,
porque, entre todos, fui yo,
la que recogió atenciones,
el respeto, el amor,
de mis tres generaciones
y amigos, de alrededor.
Al ser supervalorada,
entre nubes, me encontré,
atendida, agasajada,
¡como en el cielo, me hallé!
Una inyección de optimismo,
inculcaron en mi alma,
quizá, también, narcisismo,
que entorpeciera mi calma.