Me muevo tan despacito,
que llego cuando tu vuelves
y, sin gustarme, lo admito
porque tu me lo resuelves.
Te comprendo y te admiro,
realmente te lo mereces,
porque yo he dado un giro,
a la izquierda, muchas veces.
Quisiera ser como antes,
por desgracia no lo soy,
no importa que te levantes
buscando estar y no estoy.
Puedo recapacitar,
con mas o menos acierto,
lo que no puedo es saltar,
sin poder, hacia otro puerto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario