Estoy dando tropezones
de subida y de bajada,
son ya tantos escalones
que me tienen mareada.
Antes, bajaba y subía
sin contarlos, juguetona
y ahora por eso daría
lo que vale mi persona.
Poca cosa, en realidad,
pero mucho para mí,
que en mi alta ancianidad
quisiera seguir aquí.
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