sábado, 18 de agosto de 2018

Impávida.

Estoy sin pensar en nada,
de entendimiento, vacía,
ni alegre ni enfadada,
quizás no como debía.
Sola, mirando el paisaje,
mientras tanto, desayuno,
sin palabras ni lenguaje,
en lugar inoportuno.
Que puede ser elegante,
pero también solapado
y de aspecto irrelevante,
entre serio y callado.
Me basta con ver la calle,
en torno a sus viandantes,
y mas para que no falle:
sus algarabías constantes.
Analizo lo que veo,
sin absoluta intención,
si es guapo o si es feo,
¡nada me causa atracción!
Con una idea solamente:
que llegue mi cuidadora
porque quiero usar la mente,
que no tarde que sea ahora.   

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