miércoles, 30 de julio de 2014

Vagar.

Sin saber hacia donde, ¡vagué tanto!,
pensando sólo en él, en su traición.
Quedé desvanecida, en un rincón,
no supe el tiempo que duró mi encanto,
si latiera, o no, mi corazón.
Me embargaba, tan sólo, la emoción
y el dolor, aunque, no supe cuanto.
Sólo sé que una lluvia, inaudita,
resbaló por mi cuerpo, por mi cara,
parecía como un agua bendita,
que mis penas y mi dolor, lavara.
¡Quiera Dios que ya no se repita!

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